Después de que la vida me tiró contra el suelo con el resultado que obtuve con Esteban, empezaba a enfrentar la realidad que había tratado de evitar, mi divorcio con Alan. Hoy que lo pienso, lo evitaba porque necesitaba convencerme de que estaba haciendo lo correcto, adicional porque me faltaron tetas y madurez para asumir con la frente en alto mi decisión, que con el tiempo entendí que no fue solo mía, porque si bien Alan nunca dijo “quiero el divorcio” sus actos no estaban diciendo lo contrarío tampoco. Creí que sería fácil, que estaría siempre con “amigos”, que Esteban se perdería de amor por mí y que mi nuevo comienzo fluiría con facilidad. Pero la realidad y el pasar de los días me fueron mostrando otra cosa; mi círculo social empezó a cerrarse cada vez más -lo cual hoy en día agradezco- pero reconozco que me costó mucho entenderlo y superarlo,…