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Mia

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Hoy, después de casi 7 años, miro hacia atrás y puedo decir que sobreviví a una relación narcisista y que mi desconocimiento, unido a mi ausencia de amor propio, pegado a todas las ideas que tenía en mi cabeza acerca del amor, me llevaron a ser permisiva y a poner mi corazón en manos equivocadas. Esteban fue toda una universidad para mí en muy poco tiempo y si has leído mi blog completo, sabes de lo que hablo. Pero con todo y la relación tan dolorosa que viví con él, jamás pensé que estaba con un narcisista, porque ellos tienen tanto “poder” o más bien, tienen tanta facilidad de manipular a las personas que los quieren, que logró convencerme y hacerme sentir día a día que yo era muy poco. Siendo mayor que él, recién separada y sumándole una hija, mi sensación de “que poco soy para él” se mantenía…

Vengo de una familia donde la figura paterna brilló por su ausencia. Fui criada por mi bisabuela y mi abuela materna. Mi bisabuela, a pesar de la época, fue una chica rebelde y jamás se dejó “pisotear” por un hombre. Se enamoró muy joven de un señor a quién solo ví una vez en mi vida ya casi moribundo, pero él jamás estuvo presente en la vida de Helenita, mi bisabuela nunca le pidió nada para su hija, y este señor por su parte, jamás se interesó por tener una paternidad responsable y activa con ella. Después de un par de años, mi bisabuela se enamoró de otro señor, con el que tuvo su segundo y único hijo varón, con él, sí construyeron una familia y fue ese señor quién se convirtió en una figura paterna para Helenita; pero la “luna de miel” no duró mucho, porque a pesar de…

¿Recuerdan a Johana? ya vamos para 25 años de conocernos, de llorar y reír juntas, de pelear y agarrarnos por terceros y de odiarnos un poco, aquí seguimos juntas, como el vino… añejando y sobre todo estrellándonos porque nos negamos a ver lo que tenemos frente a nuestras narices. Pero ella al igual que yo, es lo suficientemente terca para fijarse en viejas que son inestables emocionalmente hablando porque le encanta el papel de mamá, de mujer abnegada e incondicional, ella en una relación se entrega literal en alma, vida y corazón y no mide consecuencia ni mucho menos se trata con un poco de consideración a sí misma, se ciega por completo y entrega incluso más de lo que tiene. Ella es una amiga muy incondicional – debo decirlo – y fue así, cómo inició su relación con Pamela, se conocieron por una amiga en común y aunque Pamela…

Sentí la necesidad de escribir este capítulo en este momento en el que de la nada y sorpresivamente para mi, los mensajes directos por Instagram son cada vez más, y casi todos radican en lo mismo; NUESTRA FALTA DE AMOR PROPIO. Cuando permití que Esteban “me echara” yo ya no sabía que era ni dignidad, ni amor hacia mi, ni un sueño por cumplir, todo lo veía super oscuro, juraba que me quedaría sola, que ya no tendría una oportunidad más y que toda mi vida había terminado; la cama no me soltaba y yo tampoco ponía ni cinco de mi parte, solo quería cerrar los ojos y que todo terminara, no podía sentir más, el dolor me estaba ahogando. Ver a Alan, cómo de una manera tan fácil continuaba con su vida, sus fotos en la universidad haciendo su maestría, los fines de semana familiares, más las fotos de…

Paola y yo nos hicimos amigas porque teníamos a nuestras hijas en común. Trabajábamos en el mismo lugar y ambas, vivíamos la manipulación a todo dar por parte de nuestros ex, que solo usaban a las niñas para victimizarsen y culparnos de todo. Vivir esa misma situación resultó acercándonos mucho. Ella estuvo casada por casi 5 años después de un noviazgo de 3 años, lo cuál terminó en un traumático y rencoroso divorcio, por motivos de infidelidad y violencia psicológica por parte del cretino. Cuando la conocí, llevaba 2 años de separada y acababa de conocer a Mateo, a quien solo ví una vez y con esa tuve para darme cuenta que el tipo era un charlatán. Ellos se conocieron por medio de una prima de ella, el tipo comenzó a escribirle y la invitó a salir. Todo iba muy bien, con el paso de los meses, ella y sentía…

Cuando mi relación con Alan terminó, aunque aún tenía un trabajo, habíamos dividido de manera muy injusta – a mi manera de ver – las deudas que habíamos adquirido como pareja. Todas las deudas bancarias estaban a mi nombre porque él no tenía buen crédito, así que todo caía sobre mis hombros, pero él, con los pantalones muy bien puestos, me dejó las deudas bancarias, incluyendo una puta tarjeta amparada que estaba sobre una mia, así que, cuota que él no le daba la gana de pagar, me la debitaban en mi tarjeta y eso era terrible para mi, que había pasado a ocupar un merecido puesto en el reporte de las entidades bancarias. Y si a esto le sumamos que ya era un solo ingreso en casa para los mismos o incluso más gastos mensuales, pues yo básicamente estaba en la inmunda. No me considero ser una mujer ecónomicamente…

La relación de Paula y John empezó cuando ella tenía aproximadamente 23 años, ella trabajaba con un primo en las mismas oficinas donde trabajaba una tia muy querida de ella y este man empezó a hacer negocios con ellos, así que John iba seguido a la oficina por temas laborales. Un día x, el tipo se le acercó y le “picó el ojo”, obvio la reacción de Paula fue ponerse roja y muy nerviosa, todo el mundo lo notó y desde ese día él se puso en forma a coquetearle. Ella sabía por comentarios de su tia, que él se acababa de separar de su esposa con la que tenía un hijo de un añito – para ese entonces – pero, eso no es un impedimento, ¿o si?. Entre tanto trabajo, se quedaron solos en la oficina (que casualidad) y allí, con un piropo barato, se dieron su primer beso…

Ustedes no imaginan las emociones encontradas que tengo mientras escribo este capítulo, porque las dos personas implicadas eran amigos muy cercanos no solo a mí, sino a mi familia. Eran una pareja sencillamente espectacular – para mis ojos – Camilo hablaba todo el tiempo de ella, porque tuvimos un año donde trabajamos juntos en una agencia, para un proyecto digital, en lo cual el man era un teso. Ella era una docente de un prestigioso colegio donde era la más querida y la más popular, además de una esposa incondicional, guerrera, que siempre estaba a su lado apoyándolo sin importar si estaba de acuerdo o no; él por su lado, era un poco más “egoista” porque vivía lo que quería vivir sin limitarse mucho, lo cual es respetable para mí, porque ya está mandada a recoger la relación, donde dejas de ser tu, para que tu pareja no se enoje,…

Marcela es una amiga muy querida, aunque tiene la capacidad de sacarme la piedra cada 3 minutos mientras hablamos, ¿por qué? no sé si tiene demasiada imaginación, o simplemente las mentiras hacen parte de ella, sin importar qué; es más, a veces siento que ya es tan común en ella mentir, que realmente cree que yo le creo, lo cual me hace desencantar un toque de ella porque le puedes mentir a tus padres, marido, jefe, profesor, pero mentirle a tu amiga, ¿qué sentido tiene?, en fin, la conozco hace muchos años y ya puede más el cariño. especialmente porque cuando la conocí no tenía a nadie en Colombia, pues ella es méxicana y es aquí donde su historia, es un gran ejemplo para nosotras, yo he aprendido un montón gracias a mi “MentiMarce”. Ricardo viajaba constantemente a México, porque trabajaba para una compañía Colombo-Méxicana y el tipo tenía una…

Conozco a Fernanda desde pequeñas porque Helenita es su madrina de bautizo, ella es mayor que yo como 4 o 5 años y nunca fuimos amigas pero tampoco enemigas, de esas conocidas que nos saludamos, nos vemos en alguna que otra reunión familiar y ya, nada de confianza o amistad, pero conozco su historia porque su mamá y Helenita me mantenían al tanto sin yo preguntar. Ella estudió en colegio de monjas y desde noveno grado, se cuadró con un chico al que conoció en un encuentro de colegios católicos, porque él estudiaba en colegio másculino; intercambiaron números de teléfono y que tales y la relación de colegio, fluyó. Como condición por parte de los papás de Fernanda, se veían los fines de semana y amaban a este chino, un peladito de casa, de familia honesta, bla bla bla. La relación traspasó el tiempo y del colegio, la cosa pasó…