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Y es que después de mi divorcio con Alán y mi ¨ruptura¨ con Esteban, quien fue el que claramente me mandó a la luna, porque mi incapacidad de tomar decisiones por mi misma y en pro de mi bienestar se apoderaba de mi, estaba convencida que había alguien que me pudiera querer como yo no era capaz de quererme, alguien que me reconociera, que le pusiera una curita para unir todos mis pedazos y claro, en consecuencia a mi necesidad, miedo y desespero, me metía con cualquiera. Aquel personaje ni siquiera tiene responsabilidad en todo esto, la asumo yo, ¿por qué? porque fui yo la que tomé decisiones estúpidas pensando en que ¨tal vez con este si¨, y este chico (que para ser honesta, no recuerdo su nombre) era menor que yo ¡13 años! Ósea, ¿en qué carajos estaba pensando yo? de verdad, ¿un niño que estaba viviendo su vida…

Hoy, después de casi 7 años, miro hacia atrás y puedo decir que sobreviví a una relación narcisista y que mi desconocimiento, unido a mi ausencia de amor propio, pegado a todas las ideas que tenía en mi cabeza acerca del amor, me llevaron a ser permisiva y a poner mi corazón en manos equivocadas. Esteban fue toda una universidad para mí en muy poco tiempo y si has leído mi blog completo, sabes de lo que hablo. Pero con todo y la relación tan dolorosa que viví con él, jamás pensé que estaba con un narcisista, porque ellos tienen tanto “poder” o más bien, tienen tanta facilidad de manipular a las personas que los quieren, que logró convencerme y hacerme sentir día a día que yo era muy poco. Siendo mayor que él, recién separada y sumándole una hija, mi sensación de “que poco soy para él” se mantenía…

Vengo de una familia donde la figura paterna brilló por su ausencia. Fui criada por mi bisabuela y mi abuela materna. Mi bisabuela, a pesar de la época, fue una chica rebelde y jamás se dejó “pisotear” por un hombre. Se enamoró muy joven de un señor a quién solo ví una vez en mi vida ya casi moribundo, pero él jamás estuvo presente en la vida de Helenita, mi bisabuela nunca le pidió nada para su hija, y este señor por su parte, jamás se interesó por tener una paternidad responsable y activa con ella. Después de un par de años, mi bisabuela se enamoró de otro señor, con el que tuvo su segundo y único hijo varón, con él, sí construyeron una familia y fue ese señor quién se convirtió en una figura paterna para Helenita; pero la “luna de miel” no duró mucho, porque a pesar de…