¿Recuerdan a Johana? ya vamos para 25 años de conocernos, de llorar y reír juntas, de pelear y agarrarnos por terceros y de odiarnos un poco, aquí seguimos juntas, como el vino… añejando y sobre todo estrellándonos porque nos negamos a ver lo que tenemos frente a nuestras narices.

Pero ella al igual que yo, es lo suficientemente terca para fijarse en viejas que son inestables emocionalmente hablando porque le encanta el papel de mamá, de mujer abnegada e incondicional, ella en una relación se entrega literal en alma, vida y corazón y no mide consecuencia ni mucho menos se trata con un poco de consideración a sí misma, se ciega por completo y entrega incluso más de lo que tiene.

Ella es una amiga muy incondicional – debo decirlo – y fue así, cómo inició su relación con Pamela, se conocieron por una amiga en común y aunque Pamela era completamente heresexual, con el pasar de los días se empezó a sentir bastante atraída por Johana. Pero contextualicemos a Pamela, hermosa, mamá de dos hijos, trabajadora pero bastante “bruta” para mi parecer, y ustedes saben que yo jamás me refiere a una mujer de esta manera, pero es que ella tiene la capacidad de llevarme a otro nivel porque en pleno siglo XXI, pandemia, reforma tributaria de mierda, cohetes en el espacio y miles de cosas más, me parece increíble que permitamos que nos pisoteen de tantas maneras y que no nos demos nuestro valor, y aún más, cuando tenemos hijas que a medida que van creciendo, nos ven como ejemplo para repetir o en algunos casos llevando la peor parte.

Su primera hija fue producto de una relación joven y corta, en la cual, ella resultó (por decisión del man) una madre soltera. No pasaba gran cosa en su vida, vivía en un pequeño apartamento con su hija, trabajaba mucho pero por lo menos estaba un poco más tranquila. Con el pasar de los meses conoció a esta belleza de man, Carlos. Una ternurita, cumplía con todas las características de un man que te puede hundir si tú se lo permites. Militar, casado, con una hija, algo mal geniado, con su toque de machismo, pero como nosotras, no ponemos de nuestra parte y nos gusta comer mierda, pues ahí estaba Pamela, dándole la oportunidad al tipo de que se la “levantara”.

A ella realmente muy poco le importó estar en la posición de amante, porque según él, las cosas estaban tan mal con su esposa, que el divorcio se veía venir más pronto de lo que todos esperábamos. Y así, fue pasando el tiempo para Pamela, porque Carlitos era muy poco lo que ecónomicamente ayudaba y adicional, pues poco la podía ver, porque necesitaba sobrellevar el proceso del divorcio con “sutileza”. Ya la relación fue cogiendo alas y ella huesitos en la barriga, aproximadamente un año después y fue ahí, donde Carlito empezó a pelar de a poquitos el cobre.

Cuando él se enteró de que ella estaba embarazada le pintó un escenario lleno de paz y amor, él hablaría con su esposa y lo dejaría todo para estar con Pamela y el bebé que venía en camino, pero algo no salió como Pame lo esperaba y el tipo se pegó de cualquier bobada para decirle que lo de ellos definitivamente no estaba funcionando, que después cuadraban la cuota para el bebé, un placer y nos vemos.

Así que ahí estaba Pamela, viviendo las consecuencias de meterse con un man casado y a parte de eso todo un imbecíl. Ahora, a Pame le tocaba trabajar más duro porque ya no eran dos bocas, eran tres y se estaba viendo no solo alcanzada de dinero, sino sola, en citas médicas, exámenes, ecografías y demás. Fue una hermosa niña, y Pamela tenía todos sus sentimientos encontrados, porque sentía que podría sin él, pero lo extrañaba y añoraba con todas sus fuerzas que aparecierá para decirle que podrían ser una familia y si pasó, pero dos años después.

Y podríamos pensar que ya ella no se permitiría todo eso, porque para qué regresar al dolor y sobre todo a la incomoda posición de amante, pero no, ahí estaba ella disponible para él, según ella porque era el papá de su hija y la niña tenía derecho a una familia y aquí hago una intervención personal con respecto a lo que ella y muchas de nosotras creemos “Una familia no la componen necesariamente papá y mamá, conozco familias maravillosas unidas por el amor, la lealtad y la unión y solo son mamá, hijo y perro, así como también conozco familias con papá, mamá, dos o tres hijos, infidelidades, irrespetos constantes y hasta golpes, así que soy fiel creyente que nuestros hijos necesitan padres felices separados y no juntos pero infelices y agarrados todo el tiempo”.

Carlos apareció cuando la niña ya tenía dos años, pero no con las mismas intenciones que ella esperaba, de una manera fría, solo le manifestó que quería reconocer a la niña, pero que él no tenía ni cinco de intenciones de separarse. Ella aceptó, pero en esos “ires y venires” a visitar la niña, también venían las quedadas a dormir, el sexo en cualquier parte del apartamento, reclamos, celos, cocinadas, lavadas de ropa y demás; el papel de “moza” en todo su esplendor. Duraron así un par de años más, sus hijas de “matrimonio” creciendo, la esposa engañada aguantando y Pamela esperando a ver si algún día Carlos se decidía por ella, pero en ese proceso, algo era peor que el papel de ser amante.

Los problemas entre Pamela y Carlos eran la constante, ¿el motivo? todo y nada! por dinero (porque el tipo muy poco se ha hecho responsable de los gastos económicos de la casa y mucho menos de la otra hija que tiene Pame), por celos, por que no le gustó la comida, con este ambiente tan tenso comenzaron a aparecer las groserías, con ausencia de respeto y en esas discusiones un par de golpes han hecho su aparación. Sin embargo, nada de eso ha sido un motivo para terminar esa relación y limitarla a los intereses y al bienestar de la niña; porque cuando eres mamá, no solo tienes el deber de cuidar de esa personita, sino también la obligación moral de ser un ejemplo para ella.

Y ustedes se estarán preguntando, ¿en qué momento entra Johana aquí? pues esta hueva – con todo cariño y ella lo sabe – en medio de la amistad que ellas dos han tenido desde hace casi de 7 años, mientras le secaba las lágrimas por todas las peleas, engaños, violencia y demás que solo Pamela ha decidido vivir, Johanna se enamoró pérdidamente de ella; de esos amores incondicionales que se echan al hombro sus hijas, las responsabilidades de la casa, ya que el cretino no tenía la capacidad moral de responder por nada porque nunca tenía dinero para nada que tuviera que ver con Pamela o la niña. Pero ahí estaba frente al cañón Joha.. asumiendo responsabilidades que aunque no eran de ella, por amor, ella podría hacer eso y hasta más.

No puedo garantizar que Pamela es o no bisexual – aunque yo creo que casi todas las mujeres tenemos nuestro lado, pero eso es otro tema – lo que si puedo decir, es que se dejó llevar por el apoyo de Joha y la sensación de sentirse amada sin condiciones por alguien, lo cual es algo a lo que un ser humano carente de amor propio siempre anhela. Así que iniciaron una relación, sexo placentero, las mejores amigas, lealtad (por parte de Johanna) y mucha incondicionalidad fueron claves aquí, pero cuando estás en una relación, las dos partes tienen que estar en la misma página y desafortunamente mientras Johanna se la jugaba Pamela, ella solo pensaba cuándo sería el día en que Carlos se divorciaría para finalmente estar con ella como siempre lo soñó.

De esa relación no hay mucho de que hablar, Johanna se entregó por completo, le dió todo su amor y su apoyo, pero Carlos una vez más regresó y Pamela permitió que le descompusiera la vida, aún veo a Johanna llorando y tomando antidepresivos para no derrumbarse por ella, mientras Pamela vive una relación de mierda con un tipo que ni la respeta, ni la apoya ecónomicamente, ni la hace feliz y son esas cosas las que no logro explicarme. ¿Qué clase de ejemplo soy yo para mis hijas si ven como un hombre me grita, me putea, incluso hasta me golpea, se va de la casa y regresa cada quince días con una bolsa de pan, jurando que todo será diferente y yo se lo sigo permitiendo?

Carlos finalmente se separó, pero no porque él hubiese tomado la iniciativa, sino que fue su esposa… ella que finalmente casi 15 años después no aguantó más y como bien merecido lo tenía, lo dejó sin casa, sin carro y sin mucho para ofrecerle a Pamela; aún así, Pame trabaja como negra para darle todo a sus hijas y de paso para tenerle la comida caliente en casa al señor cada vez que decide regresar; ha vendido sus cosas, las empeña, pide dinero prestado para “ayudarlo”, todas las idioteces que ustedes se puedan imaginar. Discuten, la golpea de vez en cuando, la cela con Joha, la deja tirada en la calle, pero aún así, siempre consigue lo que él quiere, tenerla a su disposición sin importar qué.

Cada vez que hablo con Johanna del tema, pienso en ¿será que Carlos tiene un pipi de oro? ¿cómo es posible que nos permitamos vivir en una relación así? porque por lo menos si yo decido ser la moza de x man, pues que me trate como tal, como reina, a la que no le falta nada, a la que tratan como princesita en una burbuja, pero en este caso, ¿cuál es el límite de Pamela? ¿cómo carajos no se da cuenta de la visión que está sembrando en sus dos hijas? ¿cómo Johanna sigue permitiendo que ella la tire y la recoja según su estado de ánimo y su conveniencia? porque ella cada día me jura que ya no siente lo mismo por ella, que se siente muy decepcionada y que le da igual ser amiga de ella porque ya nada es como antes… lo cual yo sé que no es cierto, sé que aún la ama, sé que sueña con que Pamela le diga que lo intenten de nuevo, pero Johanna no es capaz de ver la realidad y cortar con eso de raíz, que tanto daño le hace.

Todos los seres humanos tenemos, o por lo menos deberíamos tener claros nuestros límites, no se trata de buscar en la otra persona la perfección, porque jamás la encontraremos, pero si saber hasta donde llego yo, si debo cortar con una relación pues la corto y la lloro, pero seguiré mi camino porque simplemente no es lo que busco o no es lo que quiero; si terminé con el amor de mi vida, pues debo alejarme así me “necesite” y me siga buscando, porque su “amistad” duele cuando hay tantos sentimientos involucrados de por medio, si estoy en una relación y permití el mínimo de irrespeto, pues debo irme porque después de eso ¿qué sigue?.

Entonces, si me amo por encima de amar a alguien más, ¿por qué nos cuesta tanto poner límites?

Mia.

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