Sentí la necesidad de escribir este capítulo en este momento en el que de la nada y sorpresivamente para mi, los mensajes directos por Instagram son cada vez más, y casi todos radican en lo mismo; NUESTRA FALTA DE AMOR PROPIO.

Cuando permití que Esteban “me echara” yo ya no sabía que era ni dignidad, ni amor hacia mi, ni un sueño por cumplir, todo lo veía super oscuro, juraba que me quedaría sola, que ya no tendría una oportunidad más y que toda mi vida había terminado; la cama no me soltaba y yo tampoco ponía ni cinco de mi parte, solo quería cerrar los ojos y que todo terminara, no podía sentir más, el dolor me estaba ahogando. Ver a Alan, cómo de una manera tan fácil continuaba con su vida, sus fotos en la universidad haciendo su maestría, los fines de semana familiares, más las fotos de los planes de Esteban con su novia, me estaban llevando al borde la locura, tanto así que no soportaba la idea de estar conmigo misma.

Si bien es cierto que habían días en los que “me esforzaba”, me levantaba de la cama y trataba de recuperarme, la realidad es que no es nada fácil y que mientras estás viviendo un proceso así, parece que nada es suficiente y que nunca podremos salir.

No había nada que me motivara, ni mi trabajo independiente en el que yo organizaba mi tiempo, ni pasar tiempo con mi hija y con mi mami, ni estar con mis amigos porque el tema siempre era el mismo: ¿por qué Alan no me pide perdón? ¿por qué Esteban no me quiso? y la mente me empezaba a jugar un juego muy dañino, me la pasaba pensando en el famoso “hubiera hecho tal cosa” “y si mejor hago esto” y un millón de “y si hubiera” más.

Luego, me la pasaba pensando en miles de panoramas ante situaciones vividas con ellos y me la pasaba dándome palo pensando en cómo putas no actué diferente ante eso; y entonces los sentimientos se mezclaban, porque pasaba fácilmente del odio al amor, del amor al odio, de extrañar a detestar y del arrepentimiento a la culpabilidad. Me imaginaba siendo fuerte y diciendo miles de cosas que jamás dije, lo cual entendí que era una absoluta idiotez, porque a la final, solo trataba de justificarme a mi misma, la posibilidad de buscarlos, de volver atrás con la excusa de “debo decirles todo lo que pienso para realmente alejarme ahora si, de una vez por todas” – como dirián por ahí, “que buen pajazo mental” -.

Mis mejores amigos eran el estrés, la ansiedad y la lástima que me tenía. Y no sé ustedes, pero yo soy una fiel creyente de la energía y la mía, era tan tóxica y tan pesada, que los hombres que se me acercaban o los que yo elegía, o eran la misma mierda o básicamente no servían para nada, yo misma con esa energía los atraía. Las personas que llegaban a mi, me miraban con la misma o más lástima que yo. Sentía que nada tenía sentido sin Alan, me sentía horrorosa sin un mensaje de Esteban y ni hablar del sentimiento de culpabilidad tan grande, todo el tiempo me daba durísimo poniendo sobre mis hombros toda la responsabilidad de mi divorcio, o de que Esteban no hubiera dejado a su novia por mi.

Y entonces, ¿para qué este capítulo sino hay nada nuevo que ustedes no sepan? porque si te has sentido o te estás sintiendo de está manera, si estás pasando por una ruptura, si sientes que te estás ahogando en una relación dañina para ti, yo te puedo decir que te entiendo porque lo viví y te puedo garantizar que puedes salir de eso, ¿qué necesitas? D E C I S I Ó N y dejar de buscar excusas para regresar a lo mismo, así nos digan 7 mil veces que todo será diferente, nada te lo puede garantizar y a la final, una relación no se trata de aguantar hasta donde no de más, sino se trata de llegar acuerdos que beneficien ambas partes y más aún tener la capacidad de cumplir esos acuerdos, entonces, ¿de qué te sirve estar buscando continuar con esa persona, que no puede cumplir con eso que es tan básico a la hora de tener una relación?.

Has pensando alguna vez, ¿cómo sería amarte de la manera que has amado a la pareja que te tiene de muerte lenta? Cierra tus ojos y piensálo por un momento, ¿te permitirías sentir tanto dolor? No verdad, entonces, ¿ no sería más fácil aceptar la realidad de que nadie está obligado a estar con nadie, ni mucho menos está obligado a amar a alguien que no quiere y más bien, fortalecer tu relación contigo misma?.

El dolor de recuperarse de una ruptura amorosa no es fácil y es dolorosa, pero cuando ponemos de nuestra parte, la cosa es más llevadera y cuando entendemos que es un proceso del que pronto saldrás, puedes empezar a ver la luz al final del túnel; esto no tiene fórmulas secretas, esto solo requiere de que tu decidas estar tranquila independientemente del dolor que sientas; el dolor es inevitable, pero te garantizo que cuando la decisión ya está tomada, en medio de todo ese dolor puedes decidir sentirte tranquila, porque las cosas pasaron como tenían que pasar, porque te tengo una noticia, el “hubiera” no existe; nadie ni nada te pueden garantizar que si “hubieras hecho o dicho” pasaría lo que tu en ese momento querías, eso no es real, solo está en nuestra cabeza para complicarnos más la existencia.

Empieza por aceptar lo que está pasando y no permitas que tu mente busque la manera de justificar tu realidad, porque volverás a caer en ese círculo vicioso con la mentira de que todo cambiará esta vez. Reconoce tus emociones y sé consciente que con el pasar del tiempo, estas irán disminuyendo. No te des tan duro pensando que “es tu culpa por haberlo celado, por llegar tarde, por gritar” o cualquier otra que sea tu excusa, una relación es de DOS, yo lo digo todo el tiempo y si ya no están juntos, la otra persona tiene su parte de responsabilidad y tendrá que aprender por si sola, tu aprende de los posibles errores que cometiste y continúa trabajando en ti. No te aisles, trata de sacar lo que estás sintiendo con alguien cercano a ti, mejores amigos – de los reales que siempre están para ti, no de los que te miran con lástima -, familiares, incluso si sientes que la depresión es algo que ya no puedes controlar, busca ayuda profesional, luego que saques todo lo que te esté ahogado, trata de no hablar más del tema, entre más hables de eso, más grande y fuerte se vuelve.

Ponte objetivos pequeños y cercanos que te mantegan enfocada, no esperes a sentirte motivada, porque me he dado cuenta – o por lo menos en mi caso – la motivación llega y se va, pero cuando tienes un objetivo pequeño a corto plazo, empiezas a ver pequeños resultados que te harán ir por más. Recuérdate todas las mañanas que por más triste que estés, con o sin él/ella, aún tienes un futuro del que solo eres dueña y responsable tu. Limita el contacto con esa persona, aún si hay niños de por medio; no los uses a ellos como excusa para estar en contacto, ahí saca todo el profesionalismo que llevas dentro y mantén esa relación solo en eso, que nada te haga salirte de tus cabales haciendo reclamos o permitiendo encuentros sexuales, ahí caerás en un hueco más profundo que en el que estabas, cuando se terminó.

Podemos volver a amarnos, amarnos como nadie lo ha hecho, como nos gustaría que nos amen, cuando eres tu prioridad, no eres egoísta, simplemente te estás amando y ante eso, el universo responde. Te aseguro que cuando logras amarte sin orgullo, sin rabia, sin resentimientos y sin imponer el “importaculismo” que a la final es solo la muestra del miedo a sufrir, en ese momento, brillarás con tu propia luz y llegará la persona indicada o te sentirás plena aún en la soledad.

Mia.

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