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Mia

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Así pasaban los días entre mi pelea con la ducha y mi tóxica relación con mi cama, les juro que mi momento ideal era cuando podía estar acostada, preferiblemente sin bañarme. Me costaba todo, era un tormento verlo “en línea” o encontrármelo casualmente por la calle por aquello de estar viviendo tan cerca; vivir se me hacía un martirio. A eso sumándole que en ese año, – bendito 2015 -, el ambiente laboral en la agencia cada vez era más insoportable. Mi economía se venía a pique y ni hablar de mi optimismo, miraba a mi alrededor y cada vez me odiaba y me reprochaba el hecho de haberle pedido que se fuera de la casa; me sentía responsable, culpable; no solo me odiaba sino que además, odiaba a Esteban y de paso lo culpaba también de que mi vida fuera “un desastre”. Cada vez que nos teníamos que ver…

Después de que la vida me tiró contra el suelo con el resultado que obtuve con Esteban, empezaba a enfrentar la realidad que había tratado de evitar, mi divorcio con Alan. Hoy que lo pienso, lo evitaba porque necesitaba convencerme de que estaba haciendo lo correcto, adicional porque me faltaron tetas y madurez para asumir con la frente en alto mi decisión, que con el tiempo entendí que no fue solo mía, porque si bien Alan nunca dijo “quiero el divorcio” sus actos no estaban diciendo lo contrarío tampoco. Creí que sería fácil, que estaría siempre con “amigos”, que Esteban se perdería de amor por mí y que mi nuevo comienzo fluiría con facilidad. Pero la realidad y el pasar de los días me fueron mostrando otra cosa; mi círculo social empezó a cerrarse cada vez más -lo cual hoy en día agradezco- pero reconozco que me costó mucho entenderlo y superarlo,…

Lore ha estado presente en mi vida desde mis 14 años de edad, de esas amigas que así hagas lo que hagas (menos desleal) siempre está ahí para ti. Una vieja super independiente, apasionada por viajar, por conocer nuevos restaurantes y nuevas culturas, pero más que eso, lo que siempre me impresionaba de ella, era que mientras yo estaba viviendo a todo dar la inestabilidad emocional porque mis novios de adolescencia no me querían como yo quería, su prioridad no era tener novio, soñaba con la universidad, muchos amigos y no desgastarse, pero sobre todo no perder su centro por personas externas, así que yo solo pensaba “hp, cómo lo hace?“. Así que el día que me enteré, que en un viaje a visitar a sus papás había perdido la virginidad a sus casi 20 años con el hermano de una de sus amigas de infancia, casi muero; pero era yo…

Cuando me enteré de ese POSITIVO, se me pasó de todo por la cabeza, entre esas la estúpida idea de “tal vez el bebé nos una”… ayy no, que ridícula yo; pero la que más me atormentaba era si decirle a él, hablar con Alán y ser yo la que pidiera perdón, irme de la ciudad, del país, etc… Se me pasó de todo por la cabeza, me sentía tan nerviosa y tan inepta. Obviamente, mi paño de lágrimas estaba ahí, pero sin una palabra, solo con su silencio, Arturo no me dejaba sola pero creo que él estaba más en shock que yo. Pasaron varios días sin dormir, llegando a casa temprano a encerrarme en mi cuarto, revisando mi celular viendo como estaba en línea y no me hablaba, imagino que estaba en las mieles del amor con su novia; y mientras tanto yo enloquecía pensando qué hacer con…

A partir de esa tarde, empezó a actuar como un principe, quería que nos vierámos todos los días, me llamaba, me enviaba mensajes, era perfecto y yo estaba en una burbuja de cristal blindada. Esa noche me pedía que lo dejara enamorarme y aunque mientras lo escuchaba, mi corazón vibraba de alegría, mi cerebro esperaba que todo pasara ya, porque mi inseguridad me decía que tenía que ser todo ya o él me dejaría… – ven la serie de errores? -. Pero cuando estábamos en “nuestro mejor momento” que creo que solo era mío, luego de almorzar juntos, tener sexo toda la tarde, reír y ser uno, ella estaba esperándolo en su casa, tomando tinto con la suegra mientras él llegaba, cómo me enteré? su hermano lo llamó y le avisó lo que estaba pasando; esa vez no me tiró pa’ la mierda, no, solo dejó de escribir. Y ahí…

Y ahí estaba yo, tapando el sol con un dedo para no enfrentarme al divorcio que estaba frente a mi nariz; o más bien, perdiendo lo poco que quedaba de mí en medio de un divorcio doloroso y decepcionante vs. una “relación” de amantes que me llevaría a tocar fondo. Me aferré a Esteban como mi “único” boleto de salvación y automáticamente en un acto de falta de amor propio, hice de él mi todo, tanto que dejé a Helenita y a Ana a un lado – y que sea este otro medio para agradecer a Helenita su incondicionalidad, porque sin ella no sé que hubiese sido de mi hija – porque lo único que yo quería era estar con él, día y noche, quería que él se enamorara de mi como yo juraba que lo estaba de él, pero solo tenía de lunes a viernes después del trabajo para…

Aún recuerdo la tristeza tan grande que sentía mi pobre Helenita, ella vivió enamorada de un mismo hombre por más de 35 años hasta que la misma vida se lo arrebató y ella sabía que Alan era el hombre que yo amaba desde los 15 años; no entendía esa indiferencia de él, así como tampoco entendía que me tenía tan emocionada, porque yo no podía disimular ni media. Alan se despidió de mi como “cuídate, disfruta, estamos hablando” y yo no aguanté y le dije que de corazón yo esperaba que esa indiferencia para conmigo, valiera tanto la pena, que yo en esos 4 días, le pedía a los angéles que me mostraran la mejor opción para nosotros y así salí de la casa, con un estado interior indefinido. Cuando ya iba de camino al punto de encuentro, casi que morí porque recibí un texto de Esteban diciéndome “Lo siento…

Esta parte de mi vida, debo dividirla en varios capítulos porque aquí se partió mi vida en dos, aquí fue donde quedé en el piso, destruída por completo, con una realidad frente a mis ojos y una falta de autoestima a la que jamás me había enfrentado. Puedo afirmar cada día, que ha sido el aprendizaje más grande de mi vida, en cuánto a relaciones y no sólo de pareja, sino también laborales y de amistades. Mientras estaba viviendo mi última crisis matrimonial con Alan, yo me había refugiado en dos amigos, compañeros de trabajo con los que yo compartía el 80% de mi tiempo, quienes se convirtieron en mi refugio y yo, en el refugio de uno de ellos, que tenía una relación tan apasionada con una chica menor que él que lo tenía sufriendo con cada desplante semanal que le hacia la novia. El otro, mientras tanto, me…

En el 2007 perdí a mi bis-abuela quien había sido para mí, papá-mamá-abuela-consentidora; la más tierna, la más hermosa y el día que ella partió, perdí un bebé que estábamos esperando con Andrés (no recuerdo si en el capítulo que hablé de él lo mencioné) y fue un año bastante fuerte para mí; pero el 2015 fue el año Master del aprendizaje. No imaginan cuántas veces lo recuerdo con una sonrisa nostálgica, pero sobre todo con gratitud. Ese año me separé de Alán y mi mundo se vino abajo, tuve amigos que estuvieron ahí limpiándome las lágrimas, que me acompañaban a embriagarme, que iban a levantarme de la cama, Vero siempre estuvo ahí, pero vivíamos muy lejos, entonces no podíamos vernos tan seguido, así que me refugié en un grupo de prácticantes de la agencia (casi 13 años menores que yo) pero los más incondicionales; me apoyaban para sacar todos…