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Mia

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Toda nuestra energía y mente se concentraba en Ana, ella era nuestra alegría; nos uníamos más, todo giraba en torno a ella y yo me sentía muy completa. Elena (mi abuela y mamá por siempre) estaba a nuestro lado apoyándonos en todo, Alan dedicado a nosotras y yo la ama de casa, mamá y esposa más entregada y feliz… pero hay cosas que cuando estás [email protected] crees que no afectarán, pero sí, tarde o temprano van cobrando factura. El dinero que Alan ganaba no era suficiente y yo no tenía un empleo formal porque obviamente acababa de tener a Ana; sin embargo, ayudaba a Verónica desde mi casa en su agencia con cositas online. Yo me considero una persona muy trabajadora, muy feminista y me sabe a mierda el plan de que eres buena mujer si estás en casa abnegada porque aparte de ser esposa y mamá, también somos mujeres,…

Mi relación con Alan era soñada. Incluso, a la distancia, siempre permanecía viva la esperanza y los sueños. El día anterior, yo estaba como loca e ilusionada, esperando a ver a Alan de nuevo de su primer semestre en otra ciudad. Aún se me sale el corazón de acordarme. Me levanté muy temprano para arreglar la casa, mi mamá me puso mascarillas hasta en el dedo gordo del pie para verme regia. Mi mejor amigo de esa época estaba conmigo porque la espera se me hacía eterna y salimos a la tienda porque el man no aparecía. Me lo encontré en el parqueadero y mi reacción fue salir corriendo y esperarlo en la casa, como debía ser… jajaja ¡qué idiota yo! Pues él pensó que yo no quería verlo y se fue con los amigos… duré toda la noche esperándolo. Al otro día, no pude ni comer (como siempre nosotras…

Un día, tomé la decisión de, como muestra de mi eterno y estable amor, darle mi virginidad y fue especial. Obvio, no puedo decir que el tipo fue la locura en la cama, porque quién a la primera. Pero yo moría de amor; me sentía tan nerviosa pero decidida. Lo hicimos en la sala de mi casa a la madrugada, con mis abuelas en la casa, mi mamá y mis hermanos… —obvio, a las 2:00 a.m. y todos dormían— aún me pregunto cómo carajos no nos descubrieron. Fue una muestra de amor, pero ahora pienso, no sé por qué crecemos en una sociedad donde debemos demostrar, debemos luchar, debemos, debemos, debemos y, a la final, cuando envejeces es que te das cuenta que no “debemos” nada; debemos es vivir, solo eso. Pero sin desviarme, al otro día se fue. Me levanté con la sensación de que no estaba; yo, con el ojo hinchado…

Empecé ese 2015 con miles de agüeros navideños y muy buena energía, enamorada, convencida de que tenía un punto fijo y que Alan y yo íbamos en la misma dirección. Pasé de ser una simple editora para ser la editora en jefe de una importante agencia de publicidad de la ciudad. Era muy feliz, rodeada de un grupo sólido y leal de “amigos”… ¿qué más podía pedir? Pero, tres meses después, todo se empezó a derrumbar. Para mediados de marzo, el grupo “maravilloso de amigos”, Alan y yo, tratábamos de hacer planes sencillos pero que nos sacaban un poco de la rutina, (no sé a ustedes, pero a mí, la rutina me deprime; Alan, la amaba)… salir a comer después del trabajo, ir a cine, bailar y beber, etc., y en uno de esos planes, uno de los integrantes propuso viajar para las vacaciones de Semana Santa a su ciudad de…

agosto 10, 2015 Cuando me di cuenta, Alan ya estaba con sus maletas en la puerta, por segunda vez. El vacío que se sentía era una mierda, pero yo siempre tuve la estúpida esperanza de que él se devolvería a decirme que lo sentía tanto o más que yo, y que haría lo que fuera necesario para estar a mi lado. Pero, ¿acaso no era evidente pedirle que se fuera? Es irónico ver cómo en tus narices se derrumba todo lo que has logrado, a veces me pregunto qué hubiera pasado si yo hubiera actuado diferente, pero no, no puedo poner en mis hombros toda la responsabilidad de una relación, de una familia y controlar los actos de los demás, eso es un capricho pendejo que aún me cuesta entender y evitar. Años después, pienso en que lo vivido me ha servido para crecer como ser humano y evolucionar, pero…