A partir de esa tarde, empezó a actuar como un principe, quería que nos vierámos todos los días, me llamaba, me enviaba mensajes, era perfecto y yo estaba en una burbuja de cristal blindada.

Esa noche me pedía que lo dejara enamorarme y aunque mientras lo escuchaba, mi corazón vibraba de alegría, mi cerebro esperaba que todo pasara ya, porque mi inseguridad me decía que tenía que ser todo ya o él me dejaría… – ven la serie de errores? -.

Pero cuando estábamos en “nuestro mejor momento” que creo que solo era mío, luego de almorzar juntos, tener sexo toda la tarde, reír y ser uno, ella estaba esperándolo en su casa, tomando tinto con la suegra mientras él llegaba, cómo me enteré? su hermano lo llamó y le avisó lo que estaba pasando; esa vez no me tiró pa’ la mierda, no, solo dejó de escribir. Y ahí estaba yo, nuevamente destruída, pero creo que no lo suficiente como para renunciar y retirarme, así que una vez más me puse en plan “conquístalo que tu puedes” Hp! me pregunto por qué no usé esa fuerza de voluntad para amarme y dedicarme a mí?.

Estaba ciega y no podía ver las señales, era tanta mi obsesión con verme linda para él, que en la agencia varios compañeros empezaron a notar que algo pasaba entre nosotros porque yo simplemente no podía disimular, entonces pasé de ser la recién separada sufrida a ser la perra quita novios porque en especial, había una pareja de compañeros que llevaban un buen tiempo saliendo y la vieja se volvió mi enemiga – y es completamente entendible, porque qué mujer confiaría en una bruja que se mete con hombres comprometidos? exacto -. Pero en realidad, a mi nada me importaba, yo solo quería que Esteban me quisiera y que estuviera pegado a mí, así que podía vivir con los comentarios de ellos.

Dejé de tener vida, amigos, me alejé de medio mundo porque toda mi energía estaba puesta en él, a duras penas hacia acto de presencia en la vida de Helenita y Ana los fines de semana, y digo “a duras penas” porque no tenía paz de imaginarme si estaría o no con la novia, si estaba funcionando, si me pensaba… definitivamente eso no era vida.

Inclusive, muchas veces me pidió que cuando estuviera con su novia no le escribiera porque él no quería que se rompiera la confianza que había entre ellos, ah? Más claro no podía estar, pero quién contra mí; no había Arturo, Vero o Johanna que me hicieran desistir: Arturo lo odiaba, y cómo no, si él era testigo fiel de mi decadencia; Johanna ni hablar, no podía asimilar que yo estuviera pasando por todo esto y sobre todo, le preocupaba mucho como yo estaba dejando pasar por el lado mi divorcio sin enfrentarlo; Vero ya estaba mamada de decirme 1 y 1000 veces no más, tanto que hasta me dijo “ok, enloqueciste por él, entonces alejáte, dile que no quieres ser más el yoyo que tira y recoge, y verás que así tendrá que decidirse por ti y esta mierda terminará” sabio, cierto? pero obviamente jamás le hice caso porque me daba terror que no regresara.

Pero de un momento a otro, todo volvió a cambiar y era él el que estaba escribiendo, preguntándome que haría después del trabajo y yo como buena “perdedora” ahí estaba lista para decirle “aquí estoy” así que volvimos con la pendejada, pero esta vez era él quien tomaba la iniciativa, me llamaba, me invitaba, me pedía que nos vierámos, etc. Recuerdo que tuve una capacitación un fin de semana a las afueras de la ciudad y ese día antes de salir de la agencia, me entregó una carta, me hacia regalos – nada costoso, pero una tragada hasta la menta le sabe a Ferrero Rocher -. Ese fin de semana, desde que se levantaba hasta que se acostaba se reportaba conmigo, me enviaba mensajes, me pedía que cuando saliera de las reuniones lo llamara, yo brincaba en una patita de la felicidad sin ni siquiera caer en cuenta de qué putas había pasado con su novia, después de los 7.000 intentos. La semana siguiente, él tenía miles de planes para los dos ya que tendríamos una semana de vacaciones coorporativas y yo como mujer “soltera y sin hija” – porque tristemente así actuaba yo – estaba lista.

Entre planes de salir a almorzar, conocer restaurantes nuevos, bares y cafes, me pidío que lo acompañara el fin de semana a un re-encuentro con sus amigos en un bar y que pasarámos esa noche juntos, ahhh? conocer a los amigos? por Dios! se me había hecho el milagro, porque en ese tiempo yo, estúpidamente pensaba que si el man te presente a sus amigos ya es porque la cosa es super seria, como si los amigos fueran serios, como si ellos tuvieran la última palabra y como si ellos mandaran en el pene de mi chico… idiotez y más idiotez. Esa semana también lo acompañé un par de veces a la casa de su mejor amigo, empezamos a hacer planes de viajar fuera del país, tanto que fuimos a solicitar el pasaporte juntos, es decir, habría algo que pudiera salir mal?

Tengo que contarles que ese fin de semana de esa semana, fue sencillamente maravilloso, conocimos a sus amigos, fuimos a rumbiar, me presentó como su novia, nos quedamos juntos esa noche, al otro día fuimos a desayunar, me contó que habían llegado a un acuerdo con su novia de terminar en los mejores términos y me dijo que esa era la mejor decisión porque él no podía dejar de pensar en mi, incluso mientras se acostaba con ella, esa mañana solo me miraba y me miraba – yo juraba que el man que estaba tragado tanto como yo – hasta me dijo que fuerámos a almorzar con mi hija y Helenita, ósea, así o más perfecto?

A la siguiente semana, yo más enamorada que nunca, almorcé con Arturo pero algo no salió bien porque el rebote que me dió al entrar al restaurante es inexplicable y Arturo entre el odio hacia Esteban y la indignación por mi rotundo cambio, me dijo “obviamente estás planificando, cierto” y yo con un seco “pues claro” respondí, pero obvio me quedó sonando porque yo no era la más disciplinada tomando pastas, así que decidí esa misma semana ir con Arturo a tomarme una prueba muy cerca a la agencia. Una hora después yo estaba con un POSITIVO en mis manos queriendo que me tragara la tierra.

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