¿Recuerdan a Johana? ya vamos para 25 años de conocernos, de llorar y reír juntas, de pelear y agarrarnos por terceros y de odiarnos un poco, aquí seguimos juntas, como el vino… añejando y sobre todo estrellándonos porque nos negamos a ver lo que tenemos frente a nuestras narices. Pero ella al igual que yo, es lo suficientemente terca para fijarse en viejas que son inestables emocionalmente hablando porque le encanta el papel de mamá, de mujer abnegada e incondicional, ella en una relación se entrega literal en alma, vida y corazón y no mide consecuencia ni mucho menos se trata con un poco de consideración a sí misma, se ciega por completo y entrega incluso más de lo que tiene. Ella es una amiga muy incondicional – debo decirlo – y fue así, cómo inició su relación con Pamela, se conocieron por una amiga en común y aunque Pamela…